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Pan para el Mundo

Días de escuela en Chalimbana 

"Sí, terminaré de estudiar." 

Schoolroom in ZambiaLa abuela se preocupa, pero la nieta Catherine tiene un plan donde no queda duda. "Soy buena para la matemática, entonces seré una contadora y así yo cuidaré a mi abuela, mi hermanita y mis hermanos." Catherine es afortunada porque puede asistir a la escuela. Mundialmente, 55 millones de niñas no están estudiando. Por eso, una de las Metas de Desarrollo del Milenio enfatiza la educación primaria, especialmente para niñas. Hace cuatro años, con la ayuda de fondos ahorrados de iniciativas del alivio de las deudas, Zambia pudo empezar a instituir la escuela gratis para todos los niños. Sin embargo, los papás todavía tienen que pagar los uniformes y los libros que es una cantidad demasiado grande para muchas familias.

Además las familias tienen que dejar que las niñas estén lejos de las casas muchas horas al día para asistir a la escuela. Normalmente es el trabajo de la niña ir a traer el agua de la fuente más cercana. Para muchas niñas, esto significa caminar una hora o mas solo de ida para llenar los baldes de agua que usan para tomar, cocinar y lavar. 

Por eso Catherine es muy afortunada en ese aspecto. Una pompa, que se conecta a una reserva de agua, limpia y segura que esta muy honda en la tierra, ha sido instalada cerca de la casa de Catherine. Ella y Bernadette van para traer agua a su casa cada día pero para ellas solo les cuesta diez minutos de ida y otros diez de vuelta.

Ellos tienen que salir de su casa cada día a las seis de la mañana. Caminan una hora entera para llegar a la escuela publica de Chalimbana, que da educación a 1.732 estudiantes del primer hasta noveno grado.

La escuela es gratis pero hay muy pocos maestros. Hay 64 estudiantes en el aula del séptimo grado de Catherine. El hacinamiento es aun peor para los grados inferiores. En la clase de Bernadette del tercer grado, un solo maestro esta encargado de 85 niños. Cuatro niños comparten un solo escritorio y un solo libro en un aula mal ventilada.

"Los maestros son preparados pero las escuelas como la nuestra no tienen el dinero suficiente para pagarlos," dice Joseph Longwani, el director de la escuela.

El señor Longwani junto con los maestros y los demás empleados de Chalimbana tratan de hacer lo que puedan por los estudiantes. Trabajadores del cuidado de la salud visitan la escuela para entregarles medicamento anti-malaria, anti-gusano, pastillas de hierro y la administración de vacunas. Pero las facilidades básicas de la escuela no pueden satisfacer las necesidades de todos los niños. 

Este es el último año gratis de la escuela para Catherine. Si su abuela puede conseguir el dinero, Catherine podrá seguir estudiando en Chalimbana hasta que termine el noveno grado. Después, las cosas son aun más dudosas. Aunque hay 67 escuelas primarias en el distrito de Chongwe, solo existe una escuela secundaria. Cada año, los estudiantes tienen que competir por los únicos 70 cupos para entrar en el grado décimo.  La mayoría ni se atreven a intentarlo.

Sin embargo, Catherine cree que va a ser distinto para ella. Cada día, ella camina una hora de vuelta de la escuela con Bernadette. Ellas van a traer agua y después Catherine prepara la cena para su familia. Después de comer sentados afuera de la choza de su abuela en unas alfombras de paja, ella regresa a la choza con la luz de una vela para hacer sus tareas, si es que tienen el dinero esta vez para comprar velas.

La historia de Catherine continua: Por que la asistencia de desarrollo es importante > >

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