Urging our nation's leaders to end hunger
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Historias

La familia Díaz: Rosa, Christopher y Stephanie.

“Si parte de la información básica sobre finanzas estuviera al alcance de cualquier persona, imagine la diversidad de problemas que la gente pudiera prevenir y evitaría involucrarse”, dice Rosa Díaz. Díaz platica que antes de comenzar sus clases de finanzas,  ella no sabía hablar sobre las diferentes estrategias financieras que existen ni de cómo ella maneja su presupuesto doméstico. Por ejemplo, ella no sabía que cuando se aplica para crédito en una tienda departamental y se niega, tu crédito obtiene un punto bajo. “Yo no creo que la gente se da cuenta de que cada vez que trata de obtener crédito y se le niega, en realidad cada vez tiene menos probabilidades de obtenerlo, porque la calificación de su crédito va disminuyendo.”

Ella acude a los talleres de educación financiera a través de Mujer Avanzando, una colaboración entre el Proyecto de Resurección (The Resurrection Project), un grupo de desarrollo comunitario interreligioso que apoya a vecindarios en el suroeste de Chicago, y las organizaciones no lucrativas Instituto del Progreso Latino y Mujeres Latinas en Acción. Adicionalmente, el Centro de Progreso Económico (Center for Economic Progress) junto con integrantes de Mujer Avanzando, ofrece a Díaz de manera voluntaria la preparación de sus impuestos. El año pasado, ayudaron a 1500 familias en tramitar créditos por impuestos como el EITC.

Díaz enfoca sus energías con un objetivo a largo plazo: Construir un futuro más próspero para ella, su hijo de diez años Christopher, y su hija Stephania de casi 7 años, quien sufre de un defecto del corazón. Además de trabajar medio tiempo en una colegio comunitario, la madre soltera estudia su posgrado para asociada en información tecnológica y redes.

Díaz planea cuidadosamente como estirar sus ingresos, y tanto el EITC como el Crédito Tributario por Hijo son partes integrales de su plan. Ella ha sido beneficiaria desde hace años y aprecia la oportunidad que éste le ha proporcionado para planear con tiempo. En un año pasado, el reembolso del EITC le ayudó a pagar su pequeño préstamo estudiantil lo cual le evitó pagar intereses adicionales. Ella también usa el dinero para pagar los lentes de su hijo, ropa y otros artículos que son necesarios.

“Es un gran alivio para mí, psicológico, emocional y material. Realmente es un ‘paquete de alivio’ como dicen” comenta Díaz. Además, añade que ella nunca compra por impulso “porque se cuáles son las consecuencias. Soy muy cuidadosa hasta con los centavos, no me lo creerías…soy así porque no quiero que pasemos hambre.”

Sin embargo, el EITC otorga a los niños algo por lo cual vale la pena esperar. La familia no puede permitirse celebrar Navidad de manera abundante, pero Díaz les dice a sus hijos que pueden escoger el juguete que siempre han querido cuando el reembolso del EITC llegue. Los niños han aprendido a ser pacientes.

Ella es muy optimista acerca del futuro. “Me siento bendecida aún y cuando ahora estoy luchando” comenta Díaz. “Necesito considerar lo que puedo hacer con lo que tengo en este momento, y cómo puedo aprender más para hacer las cosas de mejor manera.”

 

Regina, James y sus Hijos.

Regina Howard vive en el Bronx, en la ciudad de Nueva York. Ella trabaja para Vístete para tener Éxito (Dress for Success), una organización que ayuda a mujeres de bajos recursos proporcionándoles ropa ejecutiva, servicios de carrera y ayuda individual. Howard es el tipo de persona que muchas mujeres buscando trabajo desearían conocer: compasiva y centrada.

Ella ve su trabajo como un ministerio. Aunque Vístete para tener Éxito no es una organización religiosa, “puedo ofrecerle a mujeres, cosas tangibles que necesitan en este momento,” dice Howard. “Jesús no se sentó en un podio…Él dijo que tienes que trabajar en tu comunidad”.
Howard nunca olvida que ella bien pudo haber acudido a Vístete para tener Éxito como cliente y no como empleada. Ella, su esposo James y sus cuatro hijos, han sido beneficiados por el Crédito Tributario por el Ingreso del Trabajo (EITC) desde hace varios años. Para Regina Howard, la misión de la organización para la que trabaja, le da balance a su salario relativamente bajo.

Ella aporta a su trabajo la consistencia en tratar a las clientas con dignidad y respeto. “Tengo cuatro hijos”, dice Turner, “así, la gente me ve y dice, ‘Oh, ahí va otra’. Ellos no saben que tengo una maestría y que estudie en la escuela gastronómica, fui maestra y he sido trabajadora social”.

Howard menciona un importante ejemplo sobre el reembolso de efectivo que proporciona el EITC: “No puedes pagar la cuenta del teléfono con cupones de comida o con vales del WIC, se necesita efectivo. Si perteneces a una familia que trabaja muy duro y haces el mejor esfuerzo, pero por cualquier razón el trabajo en el que estás no te da un mejor salario, al  menos tienes al EITC como un recurso. Estás trabajando constantemente, eres valiosa para la comunidad porque contribuyes todos los días”. Ella añade que a partir de que la elegibilidad para el EITC se basa en el salario, hay esperanza de que en algún momento las personas dejen de necesitarlo, porque ganarán suficiente dinero para cubrir sus necesidades.

Howard utiliza su propia experiencia para ayudar a sus clientas mientras encuentran empleo. Ella explica la importancia de ahorrar dinero, de controlar personalmente tus ingresos y finanzas. Una compañía de crédito no debería ser la dueña de tu dinero, les dice a las mujeres que acuden a su servicio.

Los reembolsos del EITC para su familia van directamente hacia ahorros. Después de un par de meses, ellos deciden qué necesitan para usar ese dinero. En una ocasión, Howard perdio su trabajo como trabajadora social, por lo que el reembolso del EITC fue especialmente necesitado. El dinero pudo pagar la renta atrasada así como las cuentas de electricidad, agua y gas. Una porción del dinero usualmente se usa para comprar abrigos de invierno y otras ropas para sus hijos: Kayla de 17 años, Ebony de 15, James Jr. 13 y Naomi de 9.
La familia aprecia el colchoncito financiero que el EITC les otorga. Siempre ahorran dinero para la educación universitaria de sus hijos. Howard constantemente añade dinero a su cuenta de banco en vez de utilizarlo en actividades como ir al cine. Ella trata de mantener un balance entre disfrutar el dinero que ganan ella y su esposo y los ahorros para el futuro.

“Quien quiere una cuenta de banco en ceros? Cuando hay una emergencia, no tendrías nada. Es un sentimiento muy desesperado,” Howard concluye.

 

Los Turners: Heather, Naomi e Isaac.

Heather Turner recuerda aquella vez en el año 2008 cuando escuchó por primera ocasión sobre el Crédito Tributario por el Ingreso del Trabajo (EITC). La ex-marine acudió a la biblioteca pública al sitio del Programa de Asistencia Voluntaria al Contribuyente (VITA) para que se le asistiera en su preparación de impuestos. “La señorita me dijo que recibiría alrededor de $3000 dolares por parte de EITC”, dice Turner, “casi lloro enfrente de ella”.

El primer reembolso del EITC pagó a Turner la renta de dos meses mientras ella buscaba trabajo después de que su puesto como chofer de camión escolar había terminado. Actualmente, ambos, el EITC y el Crédito Tributario por Hijo (Child Tax Credit), son vitales en sus retos diarios: manteniéndose a sí misma como madre soltera, y a sus hijos Naomi de tres años, e Isaac de dos; con un salario de  asistente de maestro en el preescolar.

No es fácil. El salario por hora de Turner es modesto, la cobertura de su seguro de salud cuesta cientos de dólares al mes, y luego está la renta. “Eso me cuesta un brazo, una pierna y el hígado aquí en Virginia”, dice Turner.

A través de su departamento ordenado - difícil con la presencia de dos niños- se aprecian evidencias de sus cinco años en la Marina. Una larga hoja de papel cuelga en una puerta, en la cual ella escribe ideas para una novela que espera escribir en un futuro.

Sus cuentas del hogar, gastos, ingresos, y la asistencia que recibe como una madre trabajadora de bajos recursos, se encuentran organizados meticulosamente. La asistencia incluye un subsidio para los gastos del cuidado de hijos (Child Care), así como el programa para Mujeres, Bebés y Niños (WIC), lo cual le proporciona un vale  mensual para comprar comida que los niños muy pequeños necesitan.

Su estrategia para alimentar a su familia es como parchar una colcha: llena la despensa con su salario y con sus vales del WIC, con comida que recibe del banco de alimentos, y con las sobras de comida que trae de la escuela en donde trabaja. (Estas sobras no se les pueden dar a los estudiantes por cuestiones de salubridad).

Turner observó que después del servicio de comunión mensual en su iglesia, quedaba casi completo el pan especial. Ella preguntó a su pastor que le pasaba al pan después del servicio. El le respondió que generalmente lo usaban para alimentar a los patos. Así que ahora Turner pide que le den lo que sobra del pan. “Es un pan que cuesta alrededor de ocho dólares… es chistoso, pero es algo que podemos comer.”

Turner también estudia su licenciatura en psicología infantil, lo cual le ayudará a obtener una promoción en su trabajo. A largo plazo, Turner desea ser una psicóloga escolar. De esta manera, ella ha armado cuidadosamente el apoyo que necesita para construir su educación.
El Fondo para Veteranos (GI Bill) paga su colegiatura y a su vez recibe una beca para víctimas sobrevivientes de violencia doméstica. Heather utilizó parte de su primer reembolso del EITC para comprar una computadora, mientras su abuela y una amistad de la iglesia, la apoyaron para instalar su conexión de internet-ambas herramientas necesarias porque sus clases son virtuales. Ella hace la tarea casi siempre por la noches.

“Algunas parejas que conozco de mi iglesia, vienen y cuidan a mis hijos de manera gratuita, así tengo tiempo para hacer mis tareas escolares… Sin el apoyo de mi iglesia, de ninguna manera hubiera regresado a la Universidad”, dice Turner.
Ella siente que Dios la ha elegido como conducto. Cuando las ropas de sus hijos ya nos les quedan, o les regalan juguetes no apropiados para su edad, o tienen demasiados juguetes, Turner les pasa estos artículos a personas que los necesitan. Ella dice que se siente contenta de poder compartir sus bendiciones con otros.

Heather Turner está en camino para obtener su licenciatura en dos años. Su fe la ha ayudado en llegar tan lejos. “Dios ha intervenido siempre que lo he necesitado y me ha ayudado, y creo que todo estará bien porque Él nos está cuidando”.

 

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