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Pan Para el Mundo

¿Qué es en realidad la asistencia Internacional?

La asistencia internacional se refiere a los fondos provistos por los Estados Unidos a otros países debido a una gran variedad de razones. En ocasiones la asistencia internacional es otorgada directamente al gobierno de un país en divisas o “en especie”, o sea artículos tales como tiendas de campaña, alimentos o armas. Pero mucha de la asistencia exterior de los Estados Unidos es entregada directamente por organizaciones no gubernamentales a comunidades locales con el propósito de tratar con sus necesidades y apoyar sus esfuerzos de desarrollo.

Desde el 2001, Pan para el Mundo ha utilizado el término asistencia de desarrollo enfocada en la pobreza, para identificar la asistencia internacional que afecta directamente a las personas pobres y que padecen de hambre y distinguirla de la asistencia otorgada por razones militares, económicas o políticas. En el 2007, un poco más del 40% de la asistencia internacional de los Estados Unidos estuvo dirigida a programas que funcionan en comunidades pobres para vacunar niños, entrenar maestros, construir pozos, escuelas y carreteras rurales, y proveer entrenamiento agrícola para ayudar a los agricultores a aumentar su productividad. Estos programas de desarrollo enfocados en la pobreza responden directamente a las necesidades de las personas pobres y generalmente son llevados a cabo por proveedores confiables como lo son El Servicio Mundial de Iglesias, Ayuda Católica o Visión Mundial. Las comunidades que reciben la asistencia frecuentemente aportan información en cuanto al diseño de estos programas.

¿Funciona verdaderamente la asistencia internacional? ¿Qué de las personas que dicen que la ayuda no es la solución para el desarrollo?

La asistencia de desarrollo enfocada en la pobreza efectuada por los Estados Unidos mejora las vidas de millones de personas alrededor del mundo. Con la financiación de los Estados Unidos, organizaciones no gubernamentales, incluyendo muchos grupos religiosos, han ayudado a que millones de niños asistan a la escuela, madres inmunicen a sus bebés en facilidades de salud recién construidas y que agricultores aprendan nuevas estrategias para mejorar sus cosechas. Es mayor la cantidad de niños que están llegando a su quinto cumpleaños. Las muertes como causa del sarampión y la tuberculosis han mermado. Durante los últimos seis años el número de personas que reciben medicamentos antiretrovirales para el tratamiento del VIH/SIDA en países de bajos recursos, ha aumentado diez veces para alcanzar a casi 3 millones de personas. Desde 1990, más de mil millones de personas han obtenido acceso a agua potable. Cuando se le da un objetivo a la ayuda y se proveen los recursos apropiados, vemos que la misma sí funciona.

Sin embargo, la asistencia internacional, aun la ayuda para el desarrollo enfocada en la pobreza, no puede resolver de por sí todos los problemas de desarrollo del mundo. Los países y las comunidades se están enfrentando a inimaginables deudas, leyes de comercio injustas, malos gobiernos y conflictos perjudiciales mientras a la vez tratan de mejorar el bienestar de sus ciudadanos. La política de desarrollo de los Estados Unidos no puede centrarse solamente en la ayuda, sino que también debe tratar estas otras limitaciones al crecimiento económico y a la mejora de la calidad de vida. Al presente estas decisiones están diseminadas a través de 12 agencias, 25 departamentos y aproximadamente 60 oficinas del gobierno de los Estados Unidos, lo que hace casi imposible un plan de desarrollo integral.

Teniendo en cuenta el estado de nuestra economía, ¿no deberíamos enfrentar los problemas de las personas en necesidad en nuestro propio país en vez de colocar nuestro enfoque en ultramar?

Sin lugar a dudas, la confusión económica ha aumentado el hambre y la pobreza en nuestro país. En tiempos difíciles, debemos ayudar a las personas que sufren en nuestra propia nación. Y sin embargo, aun cuando estos problemas son tan difíciles debido a su vasta extensión, las personas pobres en los países en desarrollo están enfrentando niveles mayores de pobreza y hambre.

La reforma de la asistencia internacional significa que los recursos se utilizarán de mejor forma, con una mayor coordinación, responsabilidad y una estrategia que enfrente de forma directa los desafíos claves que el mundo enfrenta hoy. Un proceso racionalizado aumentará el valor, el impacto y la transparencia de las inversiones internacionales de desarrollo de los Estados Unidos. Una mejor asistencia internacional también significa menos desperdicio y mejor valor en un momento en el cual los líderes de nuestro gobierno deben efectuar difíciles decisiones económicas.

La reforma de la asistencia internacional también beneficia al interés de nuestra nación. En un mundo cada día más interconectado, las inversiones en el desarrollo a nivel mundial incrementan la seguridad y prosperidad aquí en los Estados Unidos. La asistencia internacional efectiva crea una mayor estabilidad y soluciones duraderas para los problemas difíciles enfrentados por nuestro mundo. La inversión en programas que mejoren las vidas de personas pobres y que padecen de hambre en países de bajos recursos coloca el fundamento para que generaciones futuras vivan en un mundo próspero en el que reine una mayor paz.

Un gran riesgo al que nos enfrentamos ante el caos económico en el que vivimos actualmente es que el mismo provoque una contracción espiritual. Todos somos tentados a tornarnos ansiosos y a disminuir nuestra generosidad. El antídoto para la contracción espiritual es recordar constantemente las bondades y misericordias de Dios.

¿Cuál es la conexión entre la reforma de la ayuda internacional y lograr las Metas de Desarrollo del Milenio?

La erradicación de la pobreza y el hambre requiere un esfuerzo concentrado con metas claras y precisas. Sin embargo, el sistema actual es uno anticuado, complicado y con financiación insuficiente. El mismo carece de responsabilidad fiscal tanto para los contribuyentes norteamericanos como para las personas a quienes busca servir. El Acta de Asistencia Internacional de 1961, que gobierna la asistencia internacional de los Estados Unidos, tiene 33 metas diferentes, 75 áreas prioritarias y 247 directrices, las cuales en ocasiones discrepan las unas con las otras. Con tan difundidos esfuerzos, progresar de acuerdo al perfil de pobreza internacional delineado en las Metas de Desarrollo del Milenio es increíblemente difícil.

Necesitamos fortalecer nuestros esfuerzos de desarrollo y convertirlos en un pilar de la asistencia internacional de los Estados Unidos, juntamente con la diplomacia y la defensa. Los norteamericanos pueden desarrollar buena voluntad y expresar compasión al extenderle la mano a aquéllos que sufren para que puedan salir de la pobreza.

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