Skip to Content
photo of children
  
 
Printer Friendly

Pan para el Mundo

Una Abuela se Preocupa

Grandma Catherine sewing

"Zambia es un país muy rico con gente pobre," cuenta el Monseñor jubilado M. J.  Mazombwe de Lusaka.

Sus riquezas han sido para el bien y para el mal, a veces ha impedido el avance del desarrollo. El cobre es la exportación más grande de Zambia. En los años 70's, el precio de cobre perdió valor mundialmente. Zambia tenía que pedir dinero prestado de gobiernos extranjeros e instituciones de préstamos internacional como el Banco Mundial. Ya a mediados de los años 90's, la deuda de Zambia fue una de las más grandes del mundo. Cargados con los pagos, el gobierno tuvo pocos recursos para invertir en la educación, cuidado de salud y la infraestructura como calles para que los campesinos pudieran vender sus cultivos en el mercado.

Aunque algunas de estas condiciones han mejorado, la pobreza sigue siendo un problema intratable: 64% de la población de Zambia vive con menos de $1.00 al día por persona. La familia de Catherine esta incluida en este porcentaje.

Su abuela que ya tiene 53 años y también se llama Catherine, es viuda desde 1992. Ella ha criado ocho hijos y nietos sola, hasta logró enviar a cuatro de ellos a la escuela secundaria. Ahora le toca criar a Catherine y a sus hermanos.

Como la mayoría de los zambianos, la abuela Catherine es una campesina que cultiva maíz y cacahuate. Trabaja en el campo todos los días; hay que hacer todo a mano. Para ellos, la irrigación significa traer baldes de agua de un río, un río que ahora parece un riachuelo por la temporada de sequía. 

Para dar de comer a su familia, ella muele el maíz para hacer como un tipo de sopa nshima, es la comida principal en Zambia. Les llena y es muy sólido pero no muy nutritiva. Las últimas cosechas han sido regularmente buenas, y la abuela Catherine pudo vender dos bolsas de maíz, ganando cerca de $1.60 para poder comprar frijoles y pescado seco (kapenta) para proteína.

"Comida que fortalece los huesos" dice la abuela. 

La abuela Catherine ha guardado comida para poder dar de comer a la familia durante "los meses de hambre." En Diciembre la familia puede comer una sola comida al día, y a veces la abuela no come nada para que los niños puedan comer más.

Si ella tuviera más acceso a instrumentos—herramientas para trabajar en el campo, una bomba de irrigación, más semillas para cultivar—quizás sentiría más seguridad en poder proveer para sus nietos. Ahora, no sabe lo que les va a pasar. Pero sabe que esta no es la vida que ella quiere para los nietos. 

¿Quíen les dará de comer? Quiero saber que se graduaran de la escuela” cuenta la abuela preocupada.   

La historia de Catherine continua: Días de escuela en Chalimbana > > 

©2008 Bread for the World & Bread for the World Institute · 50 F Street, NW, Suite 500 · Washington, DC 20001 · USA
Tel. 202-639-9400 · 800-82-BREAD · Fax 202-639-9401