Resumen

Durante muchas décadas, Estados Unidos ha sido un líder mundial a nivel económico, diplomático y militar. Lo mismo es cierto dentro del ámbito humanitario. Por ejemplo, cuando ocurre un desastre a nivel internacional los estadounidenses demuestran su generosidad a través de donativos a sus iglesias y otras caridades privadas para responder al desastre.

Nuestro gobierno federal también envía ayuda, en nombre de todos los estadounidenses, en forma de ayuda alimentaria. Esta ayuda también es provista para enfrentar necesidades de largo plazo como un medio de apoyo estable al crecimiento económico de países en desarrollo. Estados Unidos es el mayor proveedor mundial de ayuda alimentaria cuyo propósito es salvar vidas y ha formado parte importante del esfuerzo mundial para el éxodo del hambre.

En estos momentos existe la oportunidad de reformar los programas de ayuda alimentaria del gobierno federal para que los fondos sean usados de forma más efectiva y eficiente. Es tiempo de modernizar las prácticas gubernamentales de la década del 50 para posibilitar una respuesta más flexible y rápida en el mundo globalizado del siglo 21. Las leyes y políticas vigentes tienen requisitos en la ayuda alimentaria que hacen que su transporte, distribución y uso sea lento y difícil. Cambios a los programas de ayuda alimentaria permitirían que anualmente se beneficiaran entre 17 millones de personas adicionales que padecen de hambre—sin costo adicional alguno para los contribuyentes estadounidenses.

A menudo la ayuda alimentaria no provee todos los nutrientes necesarios a sus recipientes. La nutrición es de especial importancia durante el período crítico de 1,000 días entre el embarazo y los 2 años de edad. Suministrar una nutrición adecuada a las madres y niños durante este período provee un fundamento para una mejor vida mientras los niños crecen. Los niños que sufren de desnutrición al principio de sus vidas padecen de problemas de salud, educativos, sociales y económicos durante el transcurso de su vida adulta. Estos problemas son a menudo irreversibles. De hecho, de acuerdo al Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI, según sus siglas en inglés), la desnutrición puede afectar de forma negativa el producto interno bruto de un país hasta en un 10 por ciento.

Tammanna Akter and Her Son in Bangladesh / Photo: Laura Pohl

Elevar el valor nutricional de los productos de ayuda alimentaria—provistos desde los Estados Unidos u obtenidos a nivel local—puede salvar vidas adicionales. La Agencia Internacional para el Desarrollo Económico de los Estados Unidos (USAID) y sus socios necesitan mayor flexibilidad para enfocarse en los recipientes y así proveerles los mejores productos de ayuda alimentaria posible. Los expertos creen que la ayuda alimentaria que encara la desnutrición es una de las mejores inversiones en la asistencia para el desarrollo. La inversión en las personas y en su salud es también una inversión en su bienestar de largo plazo. Cuando se hace esto, también se mejoran sus circunstancias educativas y económicas, asi como la economía y la calidad de vida del país.

La ayuda alimentaria es implementada a través de Alimentos para la Paz, el programa internacional de Alimentos por la Educación, McGovern-Dole, y programas de nutrición. El financiamiento de la ayuda alimentaria ha disminuido en los últimos años. Al mismo tiempo, una mayor cantidad de personas necesitan ayuda, especialmente debido a los duraderos efectos de la sequía en lugares como África. Como resultado de los debates actuales en torno al presupuesto federal, el gobierno de Estados Unidos necesita entregar la mayor cantidad de ayuda alimentaria posible con limitados fondos federales.

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Dulce Gamboa
Asssociada para Relaciones Latinos
202-688-1092

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