Devocional de Cuaresma de Pan para el Mundo
Acerca de nosotros
En Pan para el Mundo, nuestra misión es educar y equipar a las personas para que promuevan políticas y programas que ayuden a erradicar el hambre. Nuestra fe en Cristo es la base de nuestros esfuerzos y es la que nos impulsa a amar a nuestros vecinos, tanto cercanos como lejanos. Más de 700 millones de personas en todo el mundo padecen de hambre a diario. Estas no solo tienen necesidad de alimentos, ya que a nivel mundial existe, también, hambre de justicia, equidad y seguridad. Por esa razón, nuestro trabajo tiene como base la esperanza de la salvación de Cristo tanto para nuestras vidas como para el mundo.
Únase a nosotros
La Cuaresma nos invita a practicar nuestra fe de manera intencionada en preparación para la conmemoración de la muerte y resurrección de Cristo. Este tiempo anual de preparación y la incorporación consciente de estas prácticas nos preparan para los tiempos de incertidumbre en los que vivimos. Con el propósito de honrar esto, hemos seleccionado el tema: “Viviendo como hijos de luz”. Le invitamos e invitamos también a su comunidad a reflexionar sobre cómo nuestras prácticas de fe pueden traer la luz de Cristo a este mundo. Mientras continuamos nuestra jornada hacia la cruz, mantengamos la luz de Cristo brillando a través de nuestras vidas, para dar testimonio del amor y la justicia de Dios, para sostenernos en tiempos de oscuridad e incertidumbre, y para unirnos, a la vez mientras elevamos nuestras voces en defensa y propugnación. El devocionario tiene una reflexión para cada semana de la Cuaresma. En cada una, encontrará una escritura, un pensamiento, una oración y una práctica a llevar a cabo durante la semana. Puede seguir la guía de manera personal o en comunidad. Las escrituras asignadas corresponden al Leccionario Común Revisado, en caso de que desee conectar este material con la adoración.
Una palabra especial sobre la Ofrenda de Cartas de Pan para el Mundo. Esta es una campaña anual en la que participan iglesias, recintos universitarios y otras comunidades de fe con el propósito de escribir cartas personalizadas al Congreso sobre asuntos relacionados con el hambre en los Estados Unidos y en todo el mundo. Hemos escrito este devocional para seguir el texto del leccionario y para crear prácticas que apoyen a la iglesia en su participación en la redacción de cartas a sus miembros del Congreso a través de la Ofrenda de Cartas. Esperamos que considere participar en la Ofrenda de Cartas este año, ya sea coordinando un grupo para escribir cartas en conjunto, o escribiendo una carta usted mismo como parte de este gran movimiento. La redacción de cartas sería especialmente apropiada para la tercera semana de Cuaresma, aunque la práctica funciona bien durante las demás semanas. Para obtener más información sobre cómo escribir una carta de manera individual, visite bread.org/act. Para liderar una Ofrenda de Cartas en su iglesia o comunidad, visite bread.org/ol. En nombre del personal de Pan para el Mundo, le deseamos una Cuaresma reflexiva y significativa.
Reverenda Nancy Neal

La Revda. Nancy Neal es la ministra de Formación Espiritual y Bienestar en Pan para el Mundo, donde trabaja para crear una cultura arraigada en la práctica cristiana. Es pastora ordenada de la Iglesia Presbiteriana (EE. UU.) y ha dedicado su carrera a trabajar para aliviar las desigualdades sociales. Puede consultar su biografía detallada en https://www.bread.org/bio/nancy-neal/.
Miércoles de Ceniza

ESCRITURA
“¿Para qué ayunar, si Dios no nos ve? ¿Para qué sacrificarnos, si a él no le importa?” (Isaías 58:3a TLA)
Reflexión
El Miércoles de Ceniza ocupa un lugar central en el calendario litúrgico de la iglesia, pues marca el inicio de la Cuaresma, un período caracterizado por la expiación, el ayuno, la reflexión sobre el camino hacia la cruz y la alegría de la resurrección. Los cuarenta días de la Cuaresma y su enfoque en el ayuno no son un tiempo para la indulgencia personal. Por el contrario, el profeta Isaías va más allá de lo personal y se centra en lo comunitario, enfatizando la capacidad de ver y responder a las necesidades de la comunidad. La responsabilidad social debe acompañar al ayuno para que esta práctica espiritual conduzca a un mayor acercamiento a Dios.
La advertencia hecha por el profeta resuena a través de los siglos, recordándonos que, la práctica del ayuno durante estos cuarenta días de Cuaresma debe ir acompañada de la atención a las necesidades de los pobres. El pan debe compartirse con los hambrientos. Quienes carecen de hogar deben ser acogidos en nuestros hogares. El desnudo debe ser vestido y cubierto, y las ataduras de la injusticia deben ser desatadas.
El ayuno no debe tomarse a la ligera. Es una práctica que nos conecta con Dios y motiva nuestro compromiso de cuidar de nuestras comunidades. Cuando se le preguntó a Jesús cuál era el mandamiento más importante, Él respondió diciendo que era amar a Dios, y que el segundo más importante era: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Marcos 12:31). Este es el llamado de la Cuaresma, el resultado del ayuno.
La práctica espiritual del ayuno es un compromiso para vivir estos mandamientos. La Cuaresma nos ofrece la oportunidad de vivirlos mientras reflexionamos sobre el propósito de nuestras prácticas espirituales y las maneras en que podemos amar más a Dios y al prójimo. Para ello, debemos mirar con compasión y actuar con cuidado. Debemos humillarnos en señal de expiación y decidir actuar en nombre de los necesitados. Este es el ayuno que Dios escoge para nosotros durante este tiempo de expiación. Al hacerlo, nuestra luz resplandece en el mundo.
Oración
Dios santo, tú nos llamas a un compromiso y a una comunión más plena contigo. Al centrarnos en ti durante este tiempo de Cuaresma, permite que podamos hacerlo con la capacidad de ver las necesidades de los pobres, los hambrientos, los oprimidos y los quebrantados de corazón. Permítenos vivir tu amor como defensores de la justicia y del cambio en el mundo. Concédenos el valor para actuar en favor de los necesitados, asegurando que los hambrientos tengan alimento y los sedientos tengan de beber. Que nuestro deseo de acercarnos más a ti profundice nuestro amor y cuidado por nuestro prójimo. Permite que la luz de tu amor resplandezca en nosotros para que cubra el mundo. Te damos gracias en el nombre de Jesucristo, Aquel que nos enseñó a amar incondicionalmente.
Amén.
Práctica de Cuaresma
Nuestra práctica para el Miércoles de Ceniza es comprometernos, una vez más, con la visión de un mundo donde no haya hambre, donde haya libertad para los oprimidos y donde prevalezca la justicia. Imaginamos nuestro compromiso con esta visión como una luz brillante que resplandece en medio de la sombría realidad de este tiempo.
La Rvda. Dra. Karen Georgia Thompson es miembro de la junta directiva de Pan para el Mundo y la primera mujer en ocupar el cargo de ministra general y presidenta de la Iglesia Unida de Cristo.
Primer domingo de Cuaresma
22 de febrero de 2026

ESCRITURA
Mateo 4:1-11
Entonces llegó el diablo para ponerle una trampa, y le dijo:
—Si en verdad eres el Hijo de Dios, ordena que estas piedras se conviertan en pan.
Jesús le contestó:
—La Biblia dice: “No sólo de pan vive la gente; también necesita obedecer todo lo que Dios manda” (Mateo 4:3-4 TLA).
Reflexión
Inmediatamente después de haber sido bautizado por Juan el Bautista, Jesús fue llevado por el Espíritu Santo al desierto. Satanás tentó a Jesús instándole a convertir las piedras en pan. Para ese momento, Jesús había estado ayunando durante un período de tiempo considerable. Sin embargo, a pesar de su hambre, rechazó la sugerencia y le respondió a Satanás, diciendo: “Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.
Al momento en que preparo esta reflexión, el gobierno federal lleva más de 30 días cerrado. Debido al cierre, un importante programa de alimentación para niños, personas mayores y personas discapacitadas que no pueden trabajar ha quedado imposibilitado de atender sus necesidades. La inflación y los aranceles impuestos a nivel mundial están haciendo que el costo de los productos sea más elevado, y los bancos de alimentos han visto un aumento en el número de personas pobres trabajadoras cuyos salarios no pueden seguir el ritmo del aumento de los costos. Estos bancos de alimentos ya se encuentran saturados, y en algunos casos, han tenido que rechazar a personas. A diario pienso en el hambre que padecen muchos ciudadanos de Estados Unidos, el país más rico del mundo. (Sí, ¡hay niños estadounidenses que se acuestan con hambre!)
Existe algo fundamentalmente importante en lo que dice Jesús sobre los límites de lo que la comida y la bebida pueden brindarle a los seres humanos. Sin embargo, la respuesta que Jesús le dio a Satanás al decirle: “No solo de pan vivirá el hombre…” me ha inquietado durante mucho tiempo. Mi respuesta inmediata ha sido: “Pero los seres humanos no pueden vivir sin pan”. Podemos ser tentados a cerrar los ojos ante el dolor que experimentan nuestros hermanos cuando carecen de alimentos y bebida, consolándonos con la respuesta de Jesús. En mi última lectura de este pasaje, me doy cuenta de que, en el diálogo entre Jesús y Satanás, Jesús no niega nuestra necesidad de comer. El desafío que tenemos ante nosotros es el siguiente: ¿cómo mantenemos los ojos abiertos y respondemos al sufrimiento que nos rodea?
Oración
Dios misericordioso y amoroso, al entrar en este tiempo de Cuaresma, permítenos acudir a ti con corazones limpios y con hambre y sed de un mayor deseo de amarte y de amar a nuestros semejantes con mayor ahínco, para que cuando otros nos vean, deseen acercarse aún más a ti. Permítenos estar preparados para la resurrección de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo a través del poder de tu Espíritu Santo; y que nuestros corazones se ensanchen para amarte en espíritu y en verdad. Permítenos ser agradables a tus ojos, al servir a los demás en tu nombre. Con corazones llenos de gratitud, confiamos en que la obra que has comenzado en nosotros se cumplirá. En el nombre de Jesucristo te lo pedimos.
Amén.
Práctica de Cuaresma
Nuestra práctica durante esta primera semana es prestar atención a los momentos en que nuestra fe sea puesta a prueba por el hambre que nos rodea y que expone nuestros miedos, nuestro cinismo, nuestra ira, nuestro dolor y nuestro lamento. Y, Señor, te suplicamos que respondas a nuestros corazones con gentileza y con gracia, sabiendo que no estamos solos en nuestra prueba. Jesús nos ha precedido y permanece con nosotros como lo hicieron los ángeles que le asistieron después de sus propias pruebas. Permítenos responder a esta gracia con una firme determinación, con y a favor de nuestros semejantes que enfrentan el hambre en estos tiempos de oscuridad, compartiendo nuestro tiempo y nuestros alimentos con un banco de alimentos cercano.
La Dra. Beverly Mitchell es miembro de la junta directiva de Pan para el Mundo y ocupa la cátedra Douglas R. Chandler de Historia de la Iglesia; además es profesora de Teología Sistemática e Historia de la Iglesia en el Seminario Teológico Wesley.
Segundo domingo de Cuaresma
1 de marzo de 2026

ESCRITURA
“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu” (Juan 3:3-8 RVR 1960).
Reflexión
Debemos nacer del agua y del Espíritu. Debemos nacer de lo alto. Al igual que el viento, el Espíritu, sopla de donde quiere. Estas imágenes de Jesús amplían nuestra imaginación y nos invitan a una manera más profunda de ver las cosas. Las mismas hablan de una realidad que va más allá de lo tangible; un nuevo nacimiento que trasciende los límites de la carne y de la sangre.
Al igual que Nicodemo, a menudo nos cuesta ver más allá de lo visible, lo medible y lo seguro. Buscamos pruebas cuando Jesús nos llama a la fe. Sin embargo, en tiempos de incertidumbre, cuando la injusticia se siente abrumadora y la esperanza se desvanece, es precisamente este nuevo nacimiento espiritual el que renueva nuestra visión. Nacer de lo alto es permitir que el Espíritu despierte en nosotros una imaginación sagrada de lo que es posible, aun cuando el mundo insiste en que el cambio es imposible.
En la Carta a los Efesios, Pablo nos recuerda que nuestra lucha no es contra carne ni sangre, sino contra los gobernantes, contra las autoridades, contra los poderes cósmicos de esta oscuridad presente y contra las fuerzas espirituales del mal en los lugares celestiales. El trabajo efectuado a favor de la justicia social en ocasiones puede parecer una lucha contra sistemas y estructuras visibles, pero nuestra mayor lucha es espiritual. Las fuerzas que dividen, deshumanizan y oprimen son sustentadas por el miedo y la desesperanza. Volver a nacer en el Espíritu es rechazar la desesperación y mantener encendida la luz de Cristo cuando el mundo que nos rodea se enfría.
La Cuaresma nos recuerda que somos polvo: mortales, limitados, vulnerables. También somos Espíritu: vivificados por el aliento de vida de Dios, sostenidos por la gracia y capaces de ser renovados. Para ver el reino de Dios, debemos abrir nuestros corazones al impredecible mover del Espíritu, prestando atención al viento sagrado que suscita nueva vida en espacios antiguos.
La invitación para todos aquellos que luchan por la justicia es esta: permitamos que el Espíritu renueve nuestro valor, avive nuestros corazones y restaure nuestra esperanza. Aunque nacemos en medio de la lucha y la adversidad, nuestro nuevo nacimiento tiene lugar en una realidad en la que la luz de Cristo resplandece a través de la misericordia, la verdad y el amor. Y, esa luz no puede ser apagada, ni siquiera en medio de la tormenta más intensa.
Oración
Amado Señor, ayúdanos a sentir y escuchar tu Espíritu soplando entre nosotros. Dótanos, un poco más, de tu imaginación. Ayúdanos a ver que contigo lo imposible se hace posible. Tu profeta tuvo una visión de la justicia que fluía como un impetuoso arroyo que nunca se seca. Permite que podamos volver a nacer en esas aguas. Señor, necesitamos más de tu Reino aquí en la tierra. Nuestro anhelo es que todos los hermanos y hermanas creados a tu imagen sean respetados y que todas las necesidades físicas sean satisfechas. Ayúdanos a renovar el compromiso con la obra de nuestras manos y la fuerza de nuestras voces en la tarea que tenemos por delante. Fortalece nuestros frágiles esfuerzos humanos mientras renuevas este mundo a través de nosotros. Ayúdanos a recordar el agua de nuestro bautismo y a estar unidos a tu Espíritu de justicia.
Amén.
Práctica de Cuaresma
Nuestra práctica en esta segunda semana es abrir nuestros corazones para imaginar la nueva vida a la que Dios nos invita en nuestro propio nuevo nacimiento y en el nuevo nacimiento del mundo.
Dejamos atrás la incomodidad de nuestras pruebas para entrar en un espacio de liberación, donde nos reimaginamos a nosotros mismos y al mundo.
Stephen Reeves es miembro de la junta directiva de Pan para el Mundo y director ejecutivo de Fellowship Southwest, una red ecuménica de cristianos e iglesias que practican la compasión, persiguen la justicia y forjan nuevas conexiones en el suroeste de los Estados Unidos.
Tercer domingo de Cuaresma
8 de marzo de 2026

ESCRITURA
“Mucha gente que vivía en ese pueblo de Samaria creyó en Jesús, porque la mujer les había dicho: ‘Él sabe todo lo que he hecho en la vida’” (Juan 4:39 TLA).
Reflexión
Muchos de nosotros estamos familiarizados con la historia relatada en el libro de Juan, donde Jesús se encuentra con la mujer samaritana en el pozo. Esta historia es una imagen de un Dios que nos busca, un Dios que ve nuestra necesidad más profunda y nos invita a renovarnos y a tener una relación más íntima con lo divino. Sabemos que después de la conversación con Jesús en el pozo, la mujer samaritana se marchó asombrada, transformada por el encuentro e inspirada por la visión de un Dios que hace nuevas todas las cosas. Ella se lo contó a todos, y muchos creyeron gracias a su testimonio. Jesús comprendió su necesidad y su anhelo de un mundo en el que todas las cosas fueran redimidas. Un mundo en el que incluso ella pudiera ser renovada.
Si soy sincera, yo también anhelo un mundo renovado. ¡Todos lo anhelamos! Escuchamos los gemidos de la creación a nuestro alrededor (Romanos 8:22). Somos un pueblo que anhela un tiempo en el que el sufrimiento de la creación cese y todo sea redimido. ¿De qué manera podemos modelar esto aquí y ahora mientras anticipamos esta visión del futuro y oramos con profunda expectativa por la renovación? ¿Cómo podemos trabajar para edificar un mundo más amable y hospitalario, especialmente para aquellos entre nosotros que son vulnerables? Una manera en la que comparto esta esperanza para el futuro es en la mesa, sosteniendo conversaciones profundas con personas que no siempre están de acuerdo conmigo. Esto tal vez pueda ocurrir durante una comida con un vecino o al encontrarme a la mesa con un miembro del Congreso. Es importante que nos hagamos presentes como personas de paz en ambos espacios. A menudo, la transformación tiene lugar a través de las relaciones, y Jesús nos da un buen ejemplo de ello.
¿Estaríamos dispuestos a sentarnos a la mesa con personas con las que tenemos profundos desacuerdos, proclamando una esperanza y una hospitalidad que son contraculturales en estos tiempos difíciles? ¿Podríamos ser un pueblo que se resista a la ira de la que se nutre nuestro sistema político y que señale un camino mejor? Continuemos haciéndonos presente y levantando la voz por un mundo mejor.
Oración
Dios que nos ves, El Roi:
Te damos gracias por ser un Dios que nos buscas y nos encuentras en medio de nuestra necesidad. Danos ojos para ver las necesidades que nos rodean. Danos el deseo y la fuerza para entrar en los espacios quebrantados y ser personas que restauran. Danos paciencia para con quienes no comparten nuestra visión del mundo. Ayúdanos a continuar mostrando hospitalidad incluso hacia quienes no están de acuerdo con nosotros, para que podamos ser un ejemplo de tu misericordia y bondad.
Danos perseverancia en estos tiempos difíciles y permítenos continuar elevando nuestras voces a favor de tu paz y tu justicia, aun cuando esto no sea popular.
Amén.
Práctica de Cuaresma
Durante esta tercera semana de Cuaresma, nuestra práctica consiste en compartir nuestra fe y nuestra visión del mundo. Lo hacemos a través de conversaciones, publicaciones en redes sociales o mediante la redacción de cartas a nuestros líderes electos (lo cual puede hacer en Bread.org/WriteNow). De esta manera, comunicamos nuestro anhelo de un mundo carente de hambre, un mundo donde los oprimidos sean liberados y donde prevalezca la justicia. Al hacerlo, compartimos nuestra luz con el mundo.
Nicole Schmidt es la organizadora regional principal para el Medio Oeste en Pan para el Mundo.
Cuarto domingo de Cuaresma
15 de marzo de 2026

ESCRITURA
“… Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), comprobando lo que es agradable al Señor” (Efesios 5:8-10 RVR 1960).
Reflexión
Existe algo en la oscuridad que genera miedo e incertidumbre. Mis hijos, incluida mi hija de 15 años, se resisten si les pido que vayan a buscar algo al coche por la noche. A pesar de que está a tan solo diez metros de nuestra casa y que les prometo que los vigilaré desde la ventana, todos se niegan a ir. Sin embargo, si les doy una linterna, todo cambia.
En Génesis Dios dijo: “Sea la luz”. La oscuridad y el caos fueron expulsados, y un espacio sagrado fue creado: un mundo de orden, belleza y justicia. En la oscuridad, nuestra imaginación ve cosas aterradoras que podrían hacernos daño. En la luz, vemos lo que realmente hay: la bondad y el amor de Dios y las innumerables bendiciones que nos rodean.
Antes de llegar a la fe en Cristo, el apóstol Pablo les dijo, sin rodeos, a los creyentes de Éfeso: “Erais tinieblas”. En otras palabras no se daban cuenta de la injusticia que había en su interior y derredor, por lo cual eran incapaces de hacer nada al respecto. Sin embargo, gracias a lo que Cristo hizo por ellos y por nosotros: “ahora [somos] luz en el Señor”. El Dios que es luz (1 Juan 1:5) nos llena con su presencia iluminadora, un tesoro radiante en vasos de barro.
Ahora que tenemos la luz de Cristo en nuestro interior, debemos caminar como hijos de luz. En otras palabras, debemos vivir como Jesús, quien es la luz del mundo. ¿Dónde se encuentran los lugares oscuros en su vida? ¿En su comunidad? ¿Son estos lugares de privación y desorden, de violencia y opresión? Son lugares en los cuales esconderse? La oscuridad del mundo es impotente ante la luz y el amor de Dios. La oscuridad dejará de existir un día. ¿A dónde le llama Dios para que haga brillar la luz de la bondad, la justicia y la verdad? ¿Qué buena obra, puede llevar a cabo durante esta semana, ya bien sea en su barrio, ciudad o al otro lado del mundo?
Oración
Dios de luz, en quien no hay oscuridad alguna, perdóname por las veces que he ignorado o minimizado la oscuridad en mi propia vida. Perdóname por las veces que he descuidado hacer brillar tu luz ante las personas que me rodean, y especialmente ante aquellas que caminan en oscuridad.
Gracias por tu amor y misericordia. Gracias por sacarme de la oscuridad y llevarme a tu maravillosa luz. Lléname nuevamente con la luz de tu presencia y dame el valor y la audacia para continuar el camino de Jesús, haciendo brillar tu luz en la oscuridad y oponiéndome al mal y la injusticia que hay en nuestro mundo. Muéstrame dónde me llamas a encarnar lo que es bueno, justo y verdadero, y cómo puedo compartir la luz que me has dado con los que la necesitan.
Permite que a través de mi ejemplo y mi testimonio, siempre te vean a ti, la fuente de luz y amor. En el nombre de Jesús, la luz del mundo, te lo pido.
Amén.
Práctica de Cuaresma
Durante esta cuarta semana, nuestra práctica es hacer brillar nuestra luz ante el mundo que nos rodea, destacando la injusticia, el hambre, la violencia y el cautiverio a través de tu luz iluminadora. Podemos hacerlo al compartir nuestros recursos financieros con ministerios que luchan contra el hambre, en nuestras denominaciones, con organizaciones internacionales de desarrollo o con Pan para el Mundo en Bread.org/LentenGift.
Zach Schmidt es el subdirector de Organización y Compromiso Religioso de Pan para el Mundo.
Quinto domingo de Cuaresma
22 de marzo de 2026

ESCRITURA
“Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió, y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve. Jesús lloró. Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba” (Juan 11:33-36 RVR 1960).
Reflexión
A diario, las noticias nos confrontan con historias de sufrimiento: familias desplazadas por la guerra, niños que lloran de hambre, desastres naturales que destruyen hogares y vidas, comunidades destrozadas por la violencia y la injusticia. Es tentador apartar la mirada y proteger nuestro corazón de la sensación de impotencia y desesperación. Sin embargo, en el evangelio de Juan 11, cuando Jesús es invitado a “venir y ver” el dolor y el sufrimiento, no aparta la mirada, sino que se adentra en la situación. “Jesús entonces, al verla llorando… se estremeció en espíritu y se conmovió”. Y entonces lloró.
C. S. Lewis escribió: “Sufrimos profundamente porque amamos profundamente”. Amar como Jesús ama significa permitir que nuestros corazones se quebranten como lo hizo el suyo, conmovido por las lágrimas aquellos a quienes amaba y quienes se veían afectados por los efectos de un mundo quebrantado. Nuestra respuesta típica al dolor es intentar resolver el problema. Pero antes de pasar a las soluciones, vemos el ejemplo de Jesús, cuya primera respuesta fue llorar y tener el corazón destrozado. Él lloró de forma vulnerable y abierta, no en privado, sino públicamente, aunándose al lamento comunitario. Al ver su dolor, la gente exclamó: “Mirad cómo le amaba”.
La Cuaresma nos invita a resistir el impulso de apartarnos o suprimir el dolor y nos brinda la oportunidad de permitirnos “llorar con los que lloran”. Abrir nuestro corazón para ser movidos por las historias, las imágenes y los testimonios del sufrimiento nos hace vulnerables. Aprender a quebrantarse es, de por sí, un privilegio y una opción disponible para quienes no viven a diario bajo el peso de la injusticia. Quiera Dios, que al igual que Jesús, estemos dispuestos a sentir dolor debido al amor y el anhelo de que el mundo experimente el shalom de Dios. Que el ejemplo de Jesús forme en nosotros corazones tiernos, valientes y quebrantados, por y a favor de los vulnerables y de los que sufren.
Oración
Jesús, permite que nuestros corazones sean quebrantados por aquello que quebrante el tuyo. Permite que cuando nos sintamos tentados a apartar la mirada del sufrimiento, tú nos impulses a través de tu Espíritu para que nos acerquemos a los lugares donde hay dolor. Enséñanos a llorar como tú lloras, no con desesperación, sino con amor. Ayúdanos a no desestimar el dolor que vemos y acerca del cual oímos, sino a estar plenamente presentes, como tú lo estás con nosotros. Revela a nuestras vidas en qué áreas el instinto de preservación personal y la insensibilidad se han convertido en obstáculos para que tu compasión fluya a través de nosotros. Cuando nos sintamos impotentes ante la injusticia y el hambre, recuérdanos que las lágrimas son nuestras oraciones clamando por tu justicia, misericordia y sanidad. Amamos porque tú nos amaste primero, y aprendemos a quebrantarnos porque tú entregaste tu cuerpo para ser quebrantado por nosotros. Gracias por demostrar tu amor a través del sufrimiento de la cruz, para que el mundo pudiera tener la esperanza de que el quebrantamiento conduce a la plenitud eterna.
Amén.
Práctica de Cuaresma
En esta quinta semana, nuestra práctica es permitir que nuestros corazones sean quebrantados por el hambre, la injusticia, el cautiverio y la violencia de los que hemos sido testigos. Permitimos que nuestros corazones sufran para que ese dolor nos impulse a responder con oración y acción. Podemos invitar a nuestros vecinos a orar juntos, organizar una vigilia de oración o movilizar a nuestra comunidad en apoyo de quienes nos rodean.
Grace Shim es miembro de la junta directiva de Pan para el Mundo y ministra ejecutiva de Serve Globally, donde supervisa los esfuerzos misioneros de Covenant World Relief and Development.
Domingo de Ramos y de la Pasión del Señor
29 de marzo de 2026

ESCRITURA
“Y él dijo: ‘Id a la ciudad a cierto hombre, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa celebraré la pascua con mis discípulos’” (Mateo 26:18 RVR 1960).
Reflexión
En este pasaje del Evangelio de Mateo, encontramos a Jesús compartiendo la cena de la Pascua con sus discípulos —la cena que se convierte en la base de la Cena del Señor que celebramos hoy.
Este momento sagrado revela el profundo amor de Jesús por su pueblo y el propósito de su misión en este mundo. Al partir el pan y dar la copa, declara que su cuerpo y su sangre serán entregados “para el perdón de los pecados”. Lo que antes era un recuerdo de la liberación de Israel del yugo egipcio, ahora se convierte en señal de la liberación de la humanidad del pecado y la muerte.
Durante la Cuaresma, este pasaje nos llama a compenetrarnos en el misterio del sacrificio de Cristo. Jesús se preparó para su sufrimiento con amor intencional. Él invitó a sus discípulos a una comunión íntima que trasciende la traición, la negación y la debilidad. Al compartir esta comida, Jesús ofrece no solo el perdón, sino también la participación en su vida.
El canto de un himno por parte de los discípulos antes de ir al Monte de los Olivos nos recuerda que la adoración y la obediencia son nuestra respuesta a la gracia redentora de Dios. Aun al enfrentarse a la cruz, Jesús lo hizo con alabanza en sus labios. La Cuaresma nos invita a hacer lo mismo: acercarnos a la mesa con gratitud mientras recordamos que el pan y la copa no son meros símbolos, sino encuentros con el Cristo vivo. Mientras caminamos hacia la cruz, renovemos nuestro compromiso de vivir como personas del nuevo pacto, quebrantadas y derramadas en amor por el mundo.
Oración
Señor Jesús:
Cuando pensamos en tu última cena con tus discípulos, nos sentimos profundamente conmovidos por tu amor infinito. Tú elegiste el camino del sufrimiento para darnos vida; tomaste el pan y lo partiste; tomaste la copa y la bendijiste; y a través de ellos te ofreciste por completo para nuestra redención. Durante este tiempo de Cuaresma, enséñanos a recibir tu don con corazones agradecidos. Ayúdanos a recordar que cada vez que compartimos tu cuerpo y tu sangre, proclamamos tu muerte y resurrección hasta que vuelvas. Perdónanos por las maneras en que te traicionamos o negamos en nuestra vida cotidiana y renueva en nosotros el deseo de seguirte fielmente.
Llena nuestros corazones de gratitud y nuestras vidas de alabanza. Fortalécenos para amar como tú nos has amado: para servir, perdonar y dar testimonio de tu gracia. Permite que nuestras vidas se conviertan en un himno vivo de acción de gracias a ti, nuestro Salvador y Redentor.
Amén.
Práctica de Cuaresma
Durante esta Semana Santa, nuestra práctica será reunirnos como comunidad para conmemorar la mesa compartida por Jesús con sus discípulos, al participar juntos de su última cena, y recordar su jornada del Getsemaní al Gólgota, a su tumba y a la resurrección. Permítenos recordar nuestro compromiso de ser la luz de Cristo en el mundo. Y, ayúdanos a comprometernos a continuar estas prácticas durante el resto del año.
El Rev. Eddy Alemán es secretario general de la Iglesia Reformada en América (RCA), donde es responsable de definir la visión de la denominación y supervisar la implementación de su misión.