Una oración por quienes se han visto afectados por el cambios recientes en el programa Alimentos para la Paz (Food for Peace)

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Esta es una edición especial de la serie Oraciones para acabar con el hambre de Pan para el Mundo, que invita a nuestra comunidad más amplia a unirse en oración por todas las personas que experimentan, o experimentarán, una situación de hambre más grave debido a los cambios administrativos recientes en el programa Alimentos para la Paz (Food for Peace.) Inscríbete hoy para recibir de manera regular la serie Oraciones para acabar con el hambre de Pan para el Mundo.

Como comunidad comprometida con acabar con el hambre en nuestro país y en todo el mundo, damos gracias por Alimentos para la Paz, el programa de asistencia alimentaria internacional de Estados Unidos, que desde 1954 ha brindado asistencia vital a más de cuatro mil millones de personas que enfrentan niveles graves o críticos de inseguridad alimentaria aguda en 150 países.

Pero hoy también lamentamos los cambios administrativos recientes en Alimentos para la Paz que dejarán sin acceso a asistencia vital a algunas de las personas que enfrentan los niveles más agudos de hambre en el mundo, incluidas aquellas que viven en países afectados por condiciones de hambruna, conflictos y crisis derivadas del clima. Ahora, bajo la administración del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, Alimentos para la Paz ya no brindará asistencia a varios países que enfrentan condiciones catastróficas de hambre debido a que los criterios de elegibilidad han sido modificados recientemente.

Hoy nos invitó a unirnos en oración por nuestros prójimos que siguen enfrentando hambre extrema y grandes dificultades, pero que ya no son elegibles para recibir esta ayuda, incluidas las personas en Somalia, Sudán, Yemen, Cisjordania y Gaza. Son personas creadas a imagen de Dios —mujeres y hombres, niños y familias— que soportan desafíos inimaginables y que ahora enfrentan la pérdida de una asistencia alimentaria vital, a pesar de que siguen teniendo necesidades.

Como seguidores de Cristo, creemos que toda persona lleva la imagen de Dios y posee dignidad y valor inherentes. Esperamos que sigamos siendo personas que oran con fidelidad, abogan con valentía y procuran hacer el bien a nuestros prójimos, cerca y lejos.

Gracias por unirte a nosotros en oración.
Rev. Eugene Cho
Presidente y director ejecutivo


Dios misericordioso,

Venimos ante Ti con el corazón afligido por todas las personas que padecen hambre en el mundo. Hoy elevamos en oración a nuestros prójimos que viven en lugares donde existe un sufrimiento inmenso y donde la ayuda parece lejana.

Donde la ayuda parece lejana, hazte presente.

Damos gracias por el programa Alimentos para la Paz y por quienes lo han administrado fielmente durante más de 70 años. Por Tu gracia, ha brindado asistencia vital a millones de personas. Pero hoy también lamentamos la manera en que los cambios administrativos recientes del programa afectarán a quienes viven en las circunstancias más difíciles.

Lamentamos que algunos de los países con mayor inseguridad alimentaria del mundo ya no sean priorizados en la programación de Alimentos para la Paz: países que enfrentan hambruna, crisis climáticas prolongadas, sequías devastadoras y conflictos persistentes.

Por nuestros prójimos en Somalia, ten piedad.

Por nuestros prójimos en Sudán, ten piedad.

Por nuestros prójimos en Cisjordania y Gaza, ten piedad.

Por nuestros prójimos en Yemen, ten piedad.

Y por todos nuestros prójimos que padecen hambre y dificultades en todo el mundo, ten piedad.

Señor, Tú estás cerca de quienes sufren y atento a cada clamor. Tú conoces los nombres y las necesidades de cada niño, familia y comunidad que atraviesa hambruna, conflicto, sequía e inestabilidad. Donde escasean los alimentos, provee el pan de cada día. Donde los sistemas han fallado, fortalece a líderes valientes y justos. Donde crece la desesperanza, sostén la esperanza.

Abre caminos para que la ayuda humanitaria llegue a las comunidades en crisis. Fortalece a trabajadores humanitarios, líderes de fe, agricultores y trabajadores de la salud que sirven fielmente a sus prójimos en medio de necesidades abrumadoras. Protégelos y renueva sus fuerzas.

Oramos para que concedas sabiduría y claridad moral a los legisladores mientras consideran el futuro de Alimentos para la Paz, y te pedimos que influyas en sus corazones para que prioricen a las personas de los países con mayor inseguridad alimentaria del mundo por encima de intereses políticos o económicos.

Danos corazones que se quebranten por aquello que quebranta el Tuyo. Ayúdanos a orar con fidelidad, abogar con valentía y trabajar sin descanso por un mundo donde nadie pase hambre.

Pedimos todo esto en el nombre de Jesús, quien nos enseñó la oración: “Danos hoy nuestro pan de cada día”.

Amén


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